martes, 18 de febrero de 2014

Rumbos

Llega un día y mi noche no me abriga y yo me doy cuenta,
paso por tu calle, porque tu calle se llama Madrid y siento
que no puedo salir de ella, que no puedo salir de ti.

En el.bus parece ser que para gustos hay un solo color
y lo lleva tu perfume.
He salido de tu vida y creo haberme dejado la puerta entreabierta porque
no hago más que mirar para atrás esté donde esté.
Hay algo en ti que me aleja tanto como me atrae,
dos fuerzas contrarias a un mismo punto; que acaban colapsándome
el poema en borrones en los que te veo difuminada.

Te pedí que salieras, y que no te fueras pero que no me besaras;
y así voy y vengo de ti a mí hasta pasar días enteros sin saber qué ha sido de mi.vida.

Sé de ti lo poco que me deja morder
el polvo de las cartas que alguna vez me has escrito en un grito desesperado.

No cambiaría mi rumbo por por tenerte tanto en mi cabeza hoy,
así me gustaría que me asignaran ser tu confidente a contraluz para cuidarte sin
que me exijas en un ultimátum la llaga o el puñal.
La llaga es aprender a vivir con poemas en colapso por tus huellas y el puñal
dejarme desvivir por un amor que no fue todo lo que algo en mí pedía.


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